Las Solemnes Exequias se realizaron el 11 de agosto de 2026 a las 3:00 p.m. en la Parroquia de la Purísima Concepción, Loma del Chocho, Envigado.
La sobrina de Belarmina, Ana Milena Montoya Ruiz, pronunció una hermosa Oración para despedir a su tía en el tránsito a la eternidad.
Querida Tía Belarmina, con esta Oración te despedimos, con mucho aprecio, para retornarte algo del cariño que brindaste siempre a tus seres amados, parientes y amigos.
«¡Dios Todopoderoso! Que vuestra misericordia se extienda sobre esa alma que acabáis de llamar a vos, ¡Que las pruebas que ha sufrido en esta vida le sean tomadas en cuenta, y nuestras oraciones puedan aliviar y abreviar las penas que tenga que sufrir como espíritu!
Espíritus buenos que habéis venido a recibirle, y sobre todo vos, su Ángel de la guarda, asistidle para ayudar a despojarse de la materia dadle luz y conciencia de sí mismo con el fin de sacarle de la turbación que acompaña al tránsito de la vida corporal a la vida espiritual. Inspiradle el arrepentimiento de las faltas que haya cometido y el deseo de que le sea permitido repararlas, para activar su adelantamiento hacia la vida eterna bienaventuranza.
Hermana acabas de entrar en el mundo de los espíritus y, sin embargo, estás presente entre nosotros; nos oyes y nos escuchas; porque no hay más diferencia entre tú y nosotros que el cuerpo perecedero que acabas de dejar y que pronto se reducirá a polvo.
Has dejado la grosera envoltura sujeta a las vicisitudes y a la muerte, y sólo conservas la envoltura etérea e imperecedera. Si no vives ya por el cuerpo, vives de la vida de los espíritus, y esta vida está exenta de las miserias de la humanidad.
Tampoco tienes el velo que oculta a nuestros ojos los resplandores de la vida futura; de hoy en adelante podrás contemplar nuevas maravillas, mientras que nosotros estamos aún sumergidos en las tinieblas.Vas a recorrer el espacio y visitar los mundos con toda libertad, mientras que nosotros nos arrastramos penosamente sobre la tierra, en que nos tiene nuestro cuerpo material, semejante para nosotros a una carga muy pesada.
El horizonte del infinito va a desarrollarse delante de ti, y en presencia de tanta grandeza comprenderás la vanidad de nuestros deseos terrestres, de nuestras ambiciones mundanas, y de nuestros goces fútiles de los que los hombres hacen sus delicias.
La muerte es sólo para los hombres una separación material de algunos instantes. Desde el lugar del destierro donde nos retiene aún la voluntad de Dios, así como los deberes que tenemos que cumplir en la tierra, te seguiremos con el pensamiento hasta el momento en que se nos permita unirnos a ti, así como tú te has reunido con los que te han precedido.
Si nosotros no podemos ir a tu lado, tú puedes venir al nuestro. Ven, pues, entre los que te aman y has amado; sostenles en las pruebas de la vida, vela por los que te son queridos, protégeles según tu poder, y calma sus pesares con el pensamiento de que eres más feliz ahora, y la consoladora certeza de estar reunidos un día en un mundo mejor.
En el mundo donde estás, deben extinguirse todos los resentimientos terrestres. ¡Que a ellos sea inaccesible para tu felicidad futura! Perdona, pues, a los que han podido hacerte algún agravio, para que ellos te perdonen el que tú puedas haberles hecho!».