Luis Hernando Restrepo González

Con profundo dolor registramos el fallecimiento, en Envigado el 23 de abril de 2026, de nuestro dilecto amigo vinculado a familias apreciables de Envigado, Sabaneta y Medellín, Colombia y Nueva York, Estados Unidos.

Exequias el sábado 25 de abril a las 10:00 a.m. en la Capilla del Refugio Bernarda Uribe

CALLE 39A SUR 45B-01

ENVIGADO – ANTIOQUIA

 


Poema para honrar la memoria de Don Luis Hernando

Josh Woods

Noventa y ocho años no son solo una vida contada,
no medida solo en estaciones, cumpleaños o días,
sino en el amor que se reúne después de que un hombre se va,
en la familia que aún pronuncia su nombre con alabanza.

Luis caminó por esta tierra con fuerza tranquila,
con dignidad, devoción y gracia,
y aunque solo lo conocí por un puñado de momentos,
podía ver toda una vida escrita en su rostro.

Lo vi en Cartagena,
bajo la calidez de la luz de la boda,
testigo del amor, la familia, los comienzos,
de un día hecho dorado y brillante.

Y aunque mis recuerdos de él son pocos,
su legado está en todas partes a mi alrededor:
en las hijas que crió con cuidado y sabiduría,
en el hijo que lleva lo que aprendió.

Una de esas hijas se convirtió en mi suegra,
una mujer de corazón, de fortaleza, de amor,
y a través de ella, puedo ver qué tipo de hombre era,
qué tipo de padre debió haber sido.

Porque un gran hombre no deja solo recuerdos.
Deja una familia formada por su mano.
Deja risas en las mesas, historias contadas una y otra vez,
raíces que crecen profundamente en la tierra.

Deja lecciones sin necesidad de muchas palabras,
una presencia constante, una llama guía,
un nombre pronunciado suavemente entre lágrimas y sonrisas,
porque el mundo se siente cambiado sin ese nombre.

Noventa y ocho años de vida.
Noventa y ocho años de amor.
Noventa y ocho años de construir algo
que el tiempo nunca podrá quitar.

Luis dio a este mundo una familia,
y esa familia es su canción.
Cada hijo, cada nieto, cada vida que tocó
lo llevará consigo.

Así que hoy no decimos adiós
como si el amor llegara a su fin.
Decimos gracias, Luis,
padre, abuelo, gran hombre, amigo.

Gracias por la familia que criaste.
Gracias por el amor que diste.
Gracias por la vida que viviste
con fuerza, con honor y con fe.

Que descanses ahora en paz y luz,
tu trabajo en la tierra cumplido,
mientras aquellos que te aman siguen adelante
con tu nombre, tu corazón, tu legado.

English

Poem to honor the memory of Don Louis 

Josh Woods

Ninety-eight years is not a life simply counted,
not measured only in seasons, birthdays, or days,
but in the love that gathers after a man is gone,
in the family who still speaks his name with praise.

Louis walked this earth with quiet strength,
with dignity, devotion, and grace,
and though I only knew him for a handful of moments,
I could see a whole lifetime written on his face.

I saw him in Cartagena,
beneath the warmth of wedding light,
a witness to love, to family, to beginnings,
to a day made golden and bright.

And though my memories of him are few,
his legacy is everywhere I turn:
in the daughters he raised with care and wisdom,
in the son who carries what he learned.

One of those daughters became my mother-in-law,
a woman of heart, of strength, of love,
and through her, I can see the kind of man he was,
the kind of father he must have been made of.

For a great man does not leave only memories.
He leaves a family shaped by his hand.
He leaves laughter at tables, stories retold,
roots grown deep in the land.

He leaves lessons without needing many words,
a steady presence, a guiding flame,
a name spoken softly through tears and smiles,
because the world feels changed without that name.

Ninety-eight years of life.
Ninety-eight years of love.
Ninety-eight years of building something
that time can never take enough of.

Louis gave this world a family,
and that family is his song.
Every child, every grandchild, every life he touched
will carry him along.

So today we do not say goodbye
as though love reaches an end.
We say thank you, Louis,
father, grandfather, great man, friend.

Thank you for the family you raised.
Thank you for the love you gave.
Thank you for the life you lived
with strength, with honor, and with faith.

May you rest now in peace and light,
your work on earth complete,
while those who love you carry forward
your name, your heart, your legacy.